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8 puntos esenciales para un acuario plantado

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1 8 puntos esenciales para un acuario plantado el Sáb Jun 15, 2013 12:37 am

killie

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Los 8 puntos:

Un buen substrato nutritivo.
El agua adecuada.
Incluir la tecnología necesaria
Las plantas adecuadas.
Los peces adecuados.
No utilizar productos químicos y los abonos químicos sólo como complemento de sustratos orgánicos.
Cambios de agua abundantes.
Cuida de tus microbios y bacterias porque estos son tus aliados.
Vamos a desarrollar estos puntos uno a uno:

1º Punto: Un buen sustrato nutritivo

Hablaremos más detenidamente de la parte técnica en el capítulo sobre el sustrato. Por ahora trataremos algunos aspectos sobre la biología de los ecosistemas acuáticos.

En una charca, un lago o un estanque se crea un ecosistema donde interactúan en una incalculable cantidad de reacciones los animales, las plantas, los microbios y los elementos. Ninguno de estos puede funcionar por sí mismo aislado sino que está en total interdependencia con los otros, la correcta interacción entre los diversos elementos es lo que hace al conjunto estable y saludable. Esto es lo que hemos de reproducir en nuestro acuario.

De hecho no es difícil porque de un forma u otra el ecosistema se genera irremediablemente. Lo que tenemos que hacer es facilitar las cosas y juntar las mejores variables (ingredientes) que podamos para que se cree un ecosistema fuerte y armonioso.

En un organismo, como por ejemplo una planta o un ser humano, se pueden encontrar microbios no sólo en el exterior sino también en cualquier parte de su interior y si buscamos bacterias las encontraremos por millones, sobre todo en ciertos órganos como el estomago y el intestino. No sólo en estos órganos sino que se encuentran microbios tanto en el interior de cada uno de los órganos como en los espacios entre ellos y entre los músculos.

No tiene sentido intentar un ambiente aséptico en el acuario, siempre tendremos problemas y las cosas no van a funcionar. Sobre todo en cuanto a las plantas porque su estado de salud y fuerza depende de las simbiosis con los microbios, bacterias y hongos.

Es por esto que vamos a utilizar un sustrato vivo imitando a los sustratos más ricos en micro fauna que se pueden encontrar en la naturaleza, es decir el mismo sustrato de esas charcas fangosas o de esas riberas de riachuelos donde la vida parece explosionar.

¿Cómo van a producirse la infinidad de reacciones que componen la vida en un sustrato de arena pura? Seguro que de algún modo funcionará y los microorganismos colonizarán el sustrato inerte. Harán lo que podrán pero la diferencia entre un sustrato inerte y uno completo es parecida a la que puede haber entre un ambiente de selva tropical y un árido desierto donde apenas puede vivir nada.

Algunos dicen que en las plantas acuáticas sumergidas su mejor asimilación de nutrientes se hace a través de las hojas y no de las raíces, y esto es cierto solo en parte porque en general las plantas acuáticas utilizan los nutrientes tanto del sustrato como los disueltos en el agua. Luego deducen erróneamente que no necesitan sustrato húmico-terroso. No tienen en cuenta que hay muchos nutrientes que sólo se encuentran en el sustrato porque se agotan rápidamente del agua o se precipitan al fondo, o que otros nutrientes que están presentes en el agua provienen previamente del sustrato. Sobre todo no tienen en cuenta que la vitalidad y el aspecto pleno de la planta solo se obtiene cuando la planta dispone de un sustrato nutritivo. Las mejores condiciones de crecimiento se dan cuando la planta puede acceder a nutrientes por la doble vía del sustrato y de las hojas.

La vida microbiana en los suelos efectúa la producción de muchas reacciones necesarias para liberar nutrientes, también es ella la que procesa y desactiva los tóxicos generados por los residuos de las plantas o de los animales. Si un acuario sólo puede contar con las bacterias del filtro o las que se encuentran libres en el agua, tendrá una capacidad muy baja para estabilizar el equilibrio.

Las plantas terrestres necesitan de las raíces para poder asimilar los nutrientes, no tienen otra opción, en cambio las plantas sumergidas son ambivalentes y también son capacesde absorber nutrientes a través de las hojas y tallos. Pero en ambos casos necesitan de un substrato que estabilice y genere los procesos de maduración de nutrientes. También necesitan de un sustrato vivo que neutralice todos los deshechos que se infiltran en él y así evitar su toxicidad.

Algunos métodos se basan en que no necesitan de substrato nutritivo porque lo que necesitan las plantas ya se subministra a través de un abonado periódico. Este tipo de métodos funcionan bastante bien, pero es un hecho contrastado que el grosor de tallos y hojas, el color de las plantas y su fortaleza no es posible igualarlos sin un buen sustrato de materia vegetal. El cultivo de plantas con sustrato inerte-mineral y un buen sistema de abonado nos dará plantas hermosas pero estaremos siempre próximos a la presencia de algas, clorosis, carencias, problemas de putrefacción del sustrato o enfermedades en peces. Lo que falla en los métodos de abonados quimicos es que se dejan de lado las reacciones naturales que se dan en el sustrato a través de la conjunta acción de micro organismos, hongos y raíces. No es lo mismo el fósforo o nitógeno puro, o en la forma de una molecula simple de un abonono químico, que el que la planta absorbe de la interacción biológica. Además en el proceso de absorber los elementos nutritivos naturales las plantas contribuyen a vitalizar los micro organismos y a purificar el sustrato de tóxicos acumulados con el tiempo.

En un sistema de Acuario Natural el reto no consiste en proveer el elemento que se necesita cuando aparecen carencias, sino que se trata de asegurar que todos los elementos están disponibles y en abundancia. No es difícil, basta seguir a la propia naturaleza y elaborar un sustrato natural provisto de un buen almacén de reservas.

De todos modos los que utilizan gravillas inertes ya saben que necesitan un período de maduración de su suelo. Esto significa que los primeros restos, excrementos etc. se infiltran en la arena y forman la primera base del humus a partir de la cual se estabilizan y construyen las reacciones propias de la vida microbiana, pero aún así esta será débil, será como una tierra árida donde la vida se da en su mínima expresión.

En el artículo sobre substratos profundizaremos en este tema y sobre todo incidiremos en los aspectos prácticos.

2ª Punto: El agua adecuada.

Por supuesto que en nuestro proyecto hablamos siempre de agua dulce.

Cualquier tipo de agua es adecuada siempre y cuando no contenga contaminantes, principalmente cloro y metales pesados. Es posible adaptar el acuario a cualquier tipo de dureza y mineralización del agua. Con un agua muy extrema en alguno de sus parámetros podemos reproducir algún medio natural extremo, por ejemplo aguas muy calcáreas o al contrario agua sin mineralización como el agua de lluvia o el agua de osmósis. Con un agua muy extrema podemos recrear un medio ambiente especial, pero tengamos en cuenta de que en este caso tendremos que renunciar a la mayor parte de variedades de peces y de plantas.

Si el agua está turbia es que algo está fallando. Podemos observar si se da alguna de las siguientes causas posibles:


Puede tratarse de una sobre población de peces y exceso de comida que está generando un exceso de bacterias en el agua libre.
Puede ser causado porque la vegetación no es suficiente para reciclar el nitrógeno y otros elementos.
Puede ser un simple período temporal de adaptación del sistema a algun cambio ocurrido en días anteriores (introducción de peces, poda fuerte, cambios de parámetros, etc).
Muchas veces la turbidez en el agua nos indica una falta de filtración, entonces conviene limpiar el filtro, canviar el filtro por uno más grande o disminuir la población de peces e invertebrados.
Vamos a suponer que lo que deseamos es un acuario donde puedan convivir la mayoría de peces y plantas que se encuentran en los comercios del ramo, al mismo tiempo que deseamos conseguir un buen crecimiento y un estado general saludable, para ello ajustaremos el agua a unos parámetros dentro de unos niveles medianos adecuados:

Para el crecimiento de las plantas la temperatura óptima es la que se encuentra entre 22º a 25º. Podemos subir la temperatura incluso hasta los 28º pero esto lo haremos sólo si las necesidades de mantenimiento o de reproducción de nuestros peces lo requieren o si el clima de verano nos obliga. En general existe la tendencia a mantener una temperatura más alta de la óptima para el crecimiento sano de las plantas. Un exceso de temperatura puede dar un crecimiento más rápido pero a costa de una mayor debilidad de la planta. Al afirmar que el rango de temperatura ideal para el crecimiento de las plantas es 22-25º, estamos hablando del caso de la mayoría de plantas (posiblemente el 80% de las que se cultivan en nuestros acuarios), por supuesto que otras plantas prefieren rangos más fríos o bien más calientes.

Un ambiente con temperatura por encima de 25º es propenso a generar un exceso de bacterias. En principio esto no tiene porque ser negativo, pero el efecto probable es una perdida de la cualidad cristalina del agua, puede aparecer lo que se denomina "agua turbia".

El siguiente parámetro es el de la dureza del agua o mineralización. Las plantas suelen agradecer una dureza mediana-alta porque en estas condiciones encuentran los minerales necesarios. La dureza óptima para la mayoría de las plantas se sitúa entre 8º y 16º gh (Gh es la medida de residuo seco que contiene el agua). También es muy común encontrar que se aconseja un nivel de dureza mucho más bajo, pero es innegable que las plantas prosperan mejor en los márgenes anteriores. Incluso muchas plantas que proceden de biotopos con aguas extremadamente blandas prosperan bien en aguas medianas o incluso prosperan mejor, basta comprobarlo experimentalmente. La razón de ello es que el agua medianamente dura está más mineralizada y posee la mayoría de microelementos necesarios.

El falso mito de que las plantas prefieren aguas muy blandas.


Se deduce erróneamente que, si en la naturaleza se encuentre una planta en un determinado medio muy ácido y blando, esta es su tipo de agua ideal. Pero esto no es cierto como se puede demostrar probando la misma planta en diferentes niveles de dureza. La investigadora de medios acuáticos, Diana Walstad, dice que encontrar una planta en un río de aguas blandas no demuestra que este sea su medio ideal, sólo demuestra que esta planta es capaz de soportar unas condiciones extremas que las otras plantas, sus competidoras, no son capaces de soportar. En la naturaleza se suelen encontrar organismos vegetales y animales no tanto en sus condiciones preferentes sino en esas condiciones donde su capacidad de resistencia supera a sus competidores. Con esto no se niega la preferencia de aguas blandas o semiblandas de algunas plantas, simplemente estamos avisando del exceso en que a menudo se cae.


En general podemos decir que las plantas de medios ácidos suelen prosperar muy bien en medios neutros, en cambio las plantas de medios alcalinos no prosperan o mueren en aguas ácidas. Plantas de origen amazónico (aguas ácidas y muy blandas) suelen crecer más sanas y más intensamente en aguas neutras (gh de 6º a 18º).

Otro parámetro importante y acerca del que también hay confusión es el pH. Conviene que el pH se encuentre entre 6,5 a 8, siendo el óptimo alrededor de 7. Si optamos por agua dura y para peces que prefieren aguas duras (guppys) podemos situarnos en pH de 7,5 / 8,5 en estos niveles la mayoría de plantas crecen bien y estos peces estarán en perfectas condiciones.

De todas forma el tema del Ph está demasiado sobre valorado y podemos afirmar que la mayoría de peces prosperan bien con independencia del pH sea el que sea. Es más importante la correcta relación entre dureza del agua y presencia de CO2 que no el valor de pH en sí mismo ya que el pH es una medida que depende de la combinación de estos dos factores.

Por supuesto que, aparte de los anteriores parámetros, la calidad del agua viene determinada por la correcta relación entre el sustrato, las plantas y lo que pueden "ensuciar" los peces. Plantas abundantes producen una mayor capacidad de oxigenación y de purificación y por lo tanto una mayor capacidad de albergar más peces. Pero si nos pasamos en la cantidad de peces, rápidamente nos encontraremos con aguas turbias o con exceso de nitratos, es decir con agua contaminada. Ante la duda de poner más o menos peces, la decisión casi siempre correcta es: menos peces.

Por último, sean los que sean los parámetros con los que estemos trabajando, no olvidemos nunca lo importante que es mantenerlos estables. Su variación drástica, como por ejemplo la variación en el nivel de CO2 (en caso e disponer de equipo), de 4 grados en la temperatura o 3 grados en el nivel de dureza produce un estrés muy fuerte tanto en los peces como en las plantas y en la vida oculta microbiana. Incluso puede desencadenar enfermedades en los peces o ser causa de invasiones de algas. Las plantas necesitan tiempo para readaptar la biológia y funcionamiento de sus celulas a nuevos parámetros, las algas aprovechan este debilitamientotemporal de las plantas para prosperar.

3º Punto: Incluir la tecnología necesaria.

Partimos de la realidad de que todo acuario es un sistema artificial y, como de lo que se trata es de imitar a la naturaleza, para conseguirlo utilizaremos la tecnoloía necesaria.

Los aparatos imprescindibles son el calefactor, las lámparas de iluminación y, si es posible, el equipo de inyección de CO2 (Anhídrido carbónico). Luego tenemos otros elementos muy convenientes como son el filtro, la bomba de movimiento y el aireador.

El calefactor es necesario para mantener la temperatura dentro de los parámetros deseados. Aunque, si la temperatura ambiente se mantiene por encima de los 18º, es posible cultivar la mayoría de las plantas en un acuario sin calefactor . Esto significa que en la mayoría de viviendas se pueden cultivar plantas y mantener una amplia variedad de peces sin necesidad de calefactor, a la temperatura ambiente de la habitación. Sin embargo la temperatura ideal para el crecimiento de las plantas está entre 22º-25ºC.


El sistema de iluminación es imprescindible que pueda dar la intensidad y la calidad deseada, de otra forma la carencia lumínica se convertirá en el factor limitador del crecimiento de las plantas. Hablaremos de ella en el capítulo específico sobre la iluminación. De momento nos quedamos con la idea ya comentada anteriormente de que conviene subministrar un mínimo de 0,3 vatios por litro de agua y podemos llegar hasta superar 1W por litro. No deberíamos iluminar con más intensidad de 0,5 vatios por litro si no lo acompañamos con un buen plan de abono y de CO2 o con un sustrato rico en materia orgánica. El exceso de luz asociado a escasez de nutrientes es la causa principal de invasión de algas. Debemos ajustar la iluminación a la disponibilidad de nutrientes y de CO2, nunca deberíamos iluminar más de la cuenta en un acuario con poco fertilizante y con poco o nada de aporte de CO2. Esta es la causa principal de algas.

La proporción de 1vatios X litro es una norma muy general en los acuarios plantados, en la práctica deberá ser mayor en acuarios de menos de 50 litros y menor en acuarios de más de 200 litros. Por supuesto, se entiende que utilizamos estas inensidades altas de luz porque se acompañan con suficientes nutrientes y CO2.

El equipo de inyección de CO2 no es obligatorio en un acuario sin plantas pero se hace indispensble siempre que la iluminación supera los 0,3w o 0,5 w por litro.

Algunas de las razones para incluirlo son:

Porque este elemento es necesario para realizar la fotosíntesis con la que se construyen los tejidos orgánicos de las plantas. Sin CO2 este gas se convierte en un fuerte elemento limitador del crecimiento, las plantas se debilitan y las algas explosionan.
El CO2, más nutrientes en el sustrato o abonado, produce un crecimiento muy intenso. El resultado es una gran capacidad de las plantas de oxigenar perfectamente el tanque y de absorber todos los posibles contaminantes.
Con sustrato rico en nutrientes y luz abundante las plantas crecerán con fuerza esto significa que van a utilizar todo el CO2 disponible de forma que este elemento se agota y produce la subida de pH hasta niveles de 8,5 o 9. En general es conveniente mantener el pH en niveles bastante neutros o ácidos pero esto es imposible en un acuario plantado sin CO2 debido a que la carencia de este gas eleva el pH. Es por esto que es muy aconsejable la inyección de CO2 en un acuario plantado si lo queremos mantener en niveles neutros (pH 7) o ácidos (pH por debajo de 7).
Trataremos más a fondo este tema en el capítulo dedicado al CO2.

A esos tres podemos añadir el filtro. Si no lo incluyo como imprescindible es porque en un acuario plantado y con pocos peces, se puede pasar sin él como veremos en el capítulo sobre el filtrado o en el capítulo sobre el Low-tech. Adelantamos que la razón es que las plantas consumen mucha más cantidad de amoníaco y de nitrato que cualquier filtro. Con una buena plantación la concentración de nitratos es siempre inapreciable, los cambios de agua ya no se realizan para bajar el nivel de nitratos sino sólo para aportar nuevos micro elementos. El filtro en un acuario plantado es un buen elemento de soporte a la filtración natural de las plantas, en cualquier momento que por alguna razón disminuye la actividad de las plantas, el filtro está ahí para seguir manteniendo un buen nivel de purificación. Las causas por las que las plantas pueden bajar su capacidad son muy variadas: cambios en abonado o en la diponibilidad de nutrientes, cambios fuertes en el medio por podas, aumento de población de peces, etc. 
Un acuario plantado puede funcionar perfectamente sin filtro pero aconsejamos a los poco experimentados que lo incluyan en un principio, hasta estar seguros de saber mantener un equilibrio estable con el acuario. Más adelante la opción sin filtro puede llevarse a cabo y ser muy gratificante, en tal caso la población de peces debe ser mediana o reducida.

Si se manienen peces que gustan de remover el fondo, como corydoras o algunos cíclidos, entonces el filtro es imprescindible para atrapar en su masa filtrante los residuos que se dispersan por el agua libre.

La bomba de movimiento. El agua debe fluir y moverse por todo el tanque, esto es necesario, de otra forma se producen zonas cargadas de amoníaco que pueden ser muy tóxicas, sobre todo se suelen dar en zonas bajas a ras del suelo; también el agua estancada produce zonas de algas, principalmente filamentosas. Podemos prescindir de este elemento si la salida del filtro produce suficiente movimiento en la superficie del agua. El estancamiento del agua es causa muy real de intoxicación y mortandad de peces y habitantes, muchas veces los aficionados no relacionan la muerte de peces con esta causa.
La bomba de movimiento puede ser cualquier bomba sencilla y de muy baja potencia (por ejemplo las de cabezal), una de 3w puede ser suficiente para un acuario de 150 litros. Suelen ir provistas de un rejilla para no absorber a los peces pequeños, aunque si hay crías es conveniente rodear la rejilla con una malla o con esponja.

El aireador. Estos son bombas de aire para burbujear el agua, sin embargo se puede prescindir de este aparato si la salida del filtro o de la bomba de movimiento viene provista de un Venturi (mecanismo simple de aireación) o bien el caudal se dirige sobre la superficie agitándola con un cierto oleaj para conseguir suficiente aireación.
La falta de oxigenación es otra causa muy común de mortandad de peces. En los acuarios plantados es muy fácil que se produzca una carencia grave de oxígeno en las horas de la madrugada. Esto es debido a que la plantación genera mucha cantidad de oxígeno gracias a la fotosíntesis durante las horas diurnas, pero durante la noche no se produce ninguna oxigenación sino que se agota este gas paulatinamente. La falta de oxígeno se agrava con temperaturas altas.
El uso de equipo de CO2 obliga a tener, al mismo tiempo alguna forma de correcta oxigenación del agua. La causa es que la presencia de CO2 disuelto en el agua, dificulta la disolución de oxígeno.

4º punto: las plantas adecuadas.

Las plantas garantizan la calidad del medio acuático. La ventaja de un acuario plantado es que es el mejor ambiente que podemos tener para mantener peces. El equilibrio se hace estable y el sistema permanece bien oxigenado. Nos sorprenderá el buen estado de salud de los peces, su buen desarrollo y el hecho de que se reproducen fácilmente incluso cuando los parámetros no son los ideales de la especie.

Las relaciones entre plantas y demás elementos del ecosistema no se limitan a ocupar espacio físico y luchar por las mejores exposiciones lumínicas o mejores suelos. Cada planta es en realidad un conjunto de interacciones químicas que afectan al medio circundante (el cual también es un conjunto de interacciones químicas) y que son a su vez afectadas por este.


Hay que mencionar el importante papel de purificación que poseen tanto las plantas como también el conjunto de la micro fauna que las acompaña. La transferencia de oxígeno hacia la zona de las raíces que efectúa la planta da vida a un micro hábitat radicular, ahí pueden vivir bacterias, hongos y microbios capaces de neutralizar metales tóxicos y de eliminar organismos patógenos. Muchos microorganismos patógenos son eliminados por la predación de la micro fauna que prospera junto a las raices de las plantas o por la acción de antibióticos que las plantas secretan en el entorno de las raices.

Las plantas adecuadas son las que prosperan bien estando totalmente sumergidas y, principalmente, las que tienen raíces. Cuando iniciamos el acuario, nuestra meta debe ser conseguir que en pocas semanas el sustrato quede totalmente colonizado por plantas de raíz. Esto es importante porque nuestro sustrato, que está elaborado a base de compuestos orgánicos en gran parte, necesita que las raices lo interpenetren al máximo. De esta forma aseguramos una correcta circulación de aire en el sustrato, evitamos que sea anaeróbico en exceso. También es en las plantas en quienes recae la eliminación de los compuestos tóxicos que se generan por la descomposición de la materia orgánica del sustrato y de los restos que se infiltran en el suelo.

Debemos evitar las plantas que enraízan y siguen creciendo por encima de la superficie, o si tenemos de este tipo las podaremos en cuanto empiezan a sobre salir. El problema con las plantas que crecen en el exterior es que tienen acceso ilimitado al CO2 presente en el aire y entonces enraízan en el sustrato con extremada fuerza. Si en esas condiciones procedemos a la poda de una planta muy vigorosa ocurre que la parte de la planta que queda sumergida no tiene acceso al CO2 y ya no es capaz de utilizar la totalidad de la raíz, esto puede dar lugar a que se pudra todo o parte del sistema radicular y acabar siendo causa de polución en el acuario y quizás de mortandad en los peces. Es por eso que no es conveniente permitir que las plantas de acuario crezcan al exterior a no ser que sean flotantes ya que estas no interfieren con el sustrato.

Utilizaremos con moderación las plantas que, aún siendo sumergidas no enraizan, y viven sobre el suelo o sujetas a troncos y piedras como los musgos. Estas plantas tienen muy buenas cualidades y cumplen muy bien la tarea de purificar y oxignar el agua, pero no sirven para purificar el sustrato. No es conveniente abusar de ellas sino que es preferible que no dominen sobre las plantas de raíz. Un acuario sin plantas de raíz o en cantidad muy escasa, es seguro que acaba generando putrefacción en el suelo, malos olores y aparición de algas, sobre todo algas cianobacterias.

También es conveniente evitar las plantas que crecen demasiado o las utilizaremos con discrección pues de otra forma nos veremos obligados a podar en exceso. La excepción es los primeros meses o el primer año durante el cual las necesitamos para contrarrestar el exceso de nutrientes que libera un nuevo sustrato.

Podemos utilizar plantas flotantes como la riccia o lenteja de agua, pero es preferible hacerlo con moderación para no privar de luz a las plantas sumergidas. Su presencia en el acuario será más bien puntual, aunque a veces se permite que invadan la superficie como remedio contra infestaciones de algas. Las plantas flotantes, sombrean el acuario y reducen el exceso de luz que en muchas ocasiones es la cuasa de aparición de algas.


Las plantas de tallo son adecuadas, pero debemos tener en cuenta que se deberan podar al poco de llegar a la superficie y cuando empiezan a crecer horizontalmente para que no tapen demasiado la luz a las otras plantas.

El enraizado total


La zona de sustrato con raíces es una zona sana. La zona sin raíces es un foco de problemas


Cuando utilizamos un sustrato rico en materia orgánica se requiere que el suelo quede totalmente atravesado por raíces. Hay que tener en cuenta que disponemos de una gran cantidad de materia orgánica que no se va a quedar quieta, de tal manera que si no hay raíces para reciclarla el resultado serán reacciones tóxicas en esos lugares que quedan sin ser colonizados por el sistema radicular. Las plantas de raices profundas y largas (equinodorus, Criptomeryas,etc.) cubren muy bien el sustrato icluso estando plantadas con bastante separación.


Además, en un sustrato colonizado por raices, los desehechos de peces y plantas que se infiltran en él, son perfectamente reciclados. Nunca tendremos putrefacción y mal olor del sustrato.


En un acuario donde se utiliza sustrato orgánico, lo ideal es utilizar en un primer momento plantas de crecimiento rápido para que colonicen el acuario en el menos tiempo posible y procedan a absorber los nitratos y otros elementos que durante las primeras semanas se pueden encontrar en exceso. A partir de dos meses se pueden ir sustituyendo por plantas de crecimiento más lento.

Un sistema válido para empezar un acuario es plantar el máximo de tipos de plantas que podemos encontrar y con el tiempo, a medida que se multiplican, nos quedamos con las que se adaptan mejor o que nos parecen más adecuadas.

 

5º Los peces adecuados.

Los peces o habitantes vivos del acuario son necesarios para completar el equilibrio del acuario, son productores de urea y de residuos que constituyen el abono que necesitan las plantas. Es muy fácil mantener saludables y hermosos a los peces si habitan en un medio donde hay una abundante y sana plantación. Si no conseguimos que las plantas vivan bien, los peces no vivirán bien y presentarán deficiencias con extrema facilidad. Un acuario con plantas sanas y abundanges es el fruto de un ecosistema bien resuelto y esto sin ninguna duda producirá peces hermosos que se reproducen sin dificultad.

A continuación damos unas normas de sentido común que debemos tener en cuenta al elegir nuestros peces y habitantes del acuario.

1. El exceso de peces es una de las causas principales de contaminación y de dificultad en conseguir un correcto equilibrio. Ante la duda siempre pondremos menos que más. El amoníaco producido por los peces es muy tóxico pero desaparece rápidamente por la abosorción de las plantas sin dejar residuos, pero si la producción es mayor de la que puede absorberse entonces tendremos una seria deterioración del medio, explosión de algas y enferemdades.

2. Lo más adecuado es elegir peces que no crezcan demasiado, de este modo podemos mantener un cardumen, si es que se trata de peces gregarios, y así podemos ofrecerles un entorno que no se les queda pequeño. En un acuario de un metro de largo, los peces pequeños se sienten libres como si vivieran en su medio natural.

3. Evitaremos los peces que acostumbran a cavar en el suelo, desenterrar las plantas o mordisquearlas, este es el caso de muchos cíclidos.

4. Evitaremos los peces que no son propios del tipo de agua elegido.


5. También debemos rechazar los peces agresivos con los otros peces a no ser que los mantengamos solos. Es muy triste un acuario donde algún pez estresado y con carácter de matón se dedica a aterrorizar a los otros peces.

Las 5 características que deben reunir los peces:


Que no excarven excesivamente el suelo o deboren las plantas.
Que no crezcan demasiado, de esta forma evitamos que sufran por obligarles a vivir en un ambiente reducido.
Que sean pacíficos, descartaremos los peces territoriales o agresivos para evitar el sufrimiento de los demás peces.
Que sean adecuados al tipo de agua que disponemos.
Que sean resistentes, así aseguramos que no se afectan demasiados por los imprevistos que puedan suceder.
 
6º No utilizar productos químicos y los abonos químicos sólo como complemento de sustratos orgánicos.

Un buen sistema de abonado químico es capaz de producir plantas hermosas y un medio sano totalmente libre de algas. Pero utilizando solamente abonos químicos nunca se llega a dar el nivel de resultados de un abonado natural, las hojas duran menos tiempo, los tallos y hojas son más reducidos, su color es más apagado y son más débiles. Los abonos externos, por muy completos que sean, nunca pueden satisfacer las necesidades de las plantas con la calidad con que lo hace un sustrato de tierra-humus.

No se trata de no utilizar los abonos químicos, sino que deberemos añadirlos como complemento al sustrato nutritivo empleado.

Con un rico sustrato orgánico el abono químico se utiliza como reforzamiento de los nutrientes del sustrato o de los que se generan por el mismo funcionamiento del acuario. Abonar de forma complementaria garantiza que el agua dispone de las sales necesarias para cubrir la demanda de absorción de nutrientes por parte de las hojas. El abono químico es un valioso complemento para asegurar unos niveles óptimos de su presencia en la columna de agua. Se comprueba que la mayor parte de nutrientes provienen del stock en el sustrato porque los niveles de abono líquido disuelto en el agua se consumen muy lentamente cuando hay sustrato de mantillo vegetal.

El CO2 es un ingrediente químico que comviene utilizar en un acuario plantado. En otras partes de esta web se detallan las razones. De momento nos basta con decir que es un modo de promover el crecimiento de las plantas y también es una forma de regular el pH en rangos medianos o ácidos. La carencia de este gas es una de las causas principales por la que aparecen algas.

Un buen sustrato produce suficiente cantidad de CO2 orgánico para soportar un gran crecimiento de las plantas sin necesidad de añadir CO2, pero el efecto positivo de añadir CO2 de bombona es que podemos controlar el pH a valores deseados y que el crecimiento de las plantas continuará una vez pasados algunos meses cuando empieza a escasear la disponibilidad de CO2 orgánico en el sustrato. Podemos prescindir de CO2 en un acuario plantado si optamos por un sistema "Low tech" en el que la velocidad de crecimiento se reduce hasta equipararse con la velocidad de producción de nutrientes que se da por el funcionamiento diario normal (ver "el método low-tech").

En lo relativo a los productos químicos sanitarios, hay que ser muy precavido porque en un acuario los efectos secundarios suelen ser más devastadores que lo que se pretende curar.

Un simple alguicida no es otra cosa que un herbicida y siempre afectará a las plantas en mayor o menor medida. El choc de una dosis de alguicida puede parecer a primera vista que no ha afectado a la plantación y sin embargo produce una debilidad general de las plantas que hace que sean incapaces de trabajar al ritmo habitual. El resultado es que el ciclo del nitrógeno se verá seriamente dañado y puede resultar en una explosión descontrolada de bacterias o de algas.

Un fungicida o un medicamento contra bacteriosis de los peces es una sustancia química destinada a destruir ciertos hongos y bacterias pero no se queda ahí sino que va a afectar a todos los hongos y bacterias que son imprescindibles en la interdependencia biológica. El resultado de dañar la micro fauna significa que se deteriora el equilibrio ecológico del sistema y aparecerán más enfermedades, explosión de algas, etc.

Los productos fitosanitarios los podemos utilizar en acuarios de enfermería si es que disponemos de ellos pero nunca los deberíamos emplear en un acuario natural, en este el equilibrio puede ser muy estable pero si se interfiere se puede desmoronar de raíz.

7º Cambios de agua abundantes

Como en la mayor parte de los medios acuáticos el agua se renueva constantemente con mayor o menor rapidez, también en nuestro acuario debería renovarse a menudo. Cada vez que entra agua nueva se aporta una preciadísima dosis de micro elementos y oligoelementos, muchísimos de los cuales es difícil obtenerlos de otra forma. La bondad del agua nueva se aprecia en el burbujeo de las plantas después de un cambio de agua. Por otro lado cada vez que sacamos agua del acuario también estamos eliminando parte de los tóxicos que se generan en un ambiente cerrado.

Un excelente resultado lo obtendremos si renovamos alrededor de un 30% de agua una vez por semana y si llegamos al 50% aún mejor. Y !ojo con el cloro!, es mejor que no entre en el acuario o que lo haga en poca cantidad. Para contrarrestar el cloro se usa un acondicionador.

También es posible, y así lo hacen muchos, cambiar una proporción mucho más baja de agua. Algunos cambian un 10% semanal y otros no cambian casi nunca . El sistema vivo que es nuestro acuario se adapta perfectamente a lo que le echen, podemos incluso no cambiar agua en varios meses y tan sólo rellenar lo que se ha evaporado, aún así los peces y plantas prosperarán. La actividad biológica del acuario es capaz de integrar todos los residuos que se generan y adaptarse a la misma agua durante meses. Pero si aconsejamos el 30% de renovación del agua semanal es porque el resultado es mucho mejor y así es como sucede en la naturaleza donde se suelen renovar constantemente los flujos de agua.

Cada cambio de agua es una fuerte dosis de nueva vitalidad en el acuario, los peces se vuelven más ágiles y muchos entran en celo, las plantas burbujean, todo el conjunto parece brillar.

El cambio de agua se hace imprescindible en los casos de abonar químicamente porque es la forma en que se eliminan cualquier posible exceso acumulado. También es obligatorio en acuarios sin plantas porque es la única forma de eliminar los nitratos que se acumulan cada día. En estos dos casos una medida excelente sería los cambios semanales del 50%.

8º Cuida de tus microbios y bacterias porque estos son tus aliados.

Debemos establecer un mundo biológicamente activo que asegure que todos los desechos originados por los peces, los restos de plantas y el alimento sin comer, se puedan reciclar o eliminarse de una forma automática. De otro modo se podría originar un caos en el medio y la toxicidad del agua, la cual a pesar de verse más o menos clara, estaría conteniendo una serie de elementos totalmente letales para nuestros peces. Para conseguir esta depuración y reciclado automático necesitamos una fuerte colonia microbiana.


Para entender la función e importancia de la vida microbiana es importante tener algunas nociones a cerca del ciclo del nitrógeno porque este elemento es fundamental en la masa corporal de los seres vivos tanto animales como vegetales. Aparece formando sobre todo parte de los grupos amino de las proteínas. La construcción y la destrucción de las proteínas no es otra cosa que la vida misma en sus ciclos de nacer, crecer y morir. En un acuario el correcto funcionamiento de las fases del ciclo de nitrógeno es la garantía del éxito, en cambio los procesos incompletos de este ciclo es lo que produce casi todas las poluciones del agua y la mayoría de las dificultades para que la vida se desarrolle plenamente. Una colonia microbiana dañada o debil es lo que produce que las reacciones del ciclo del nitrógeno sean incompletas acabando por generar toxinas como el nitrito.

Una parte de los deshechos de peces y de restos vegetales o de comida van a parar al filtro, pero en general la mayor fracción de estos (más del 50%) se pierden en el interior de la arena y sustrato. Los deshechos llenan los poros de la arena y ahí tienen dos opciones:

o son causa de putrefacciones
o son reciclados por hongos y microbios para luego ser eliminados por las plantas.

Para que esta segunda vía sea la que prevalezca es necesario que hayan raíces de plantas que se hundan por todo el sustrato, estas son las que liberan oxígeno con el que se mantiene viva la colonia bacteriana y demás micro fauna.

Con raíces de plantas sanas aseguramos que el sustrato se mantiene sano indefinidamente.Las aireaciones artificiales del sustrato como son sifonados, uso de cables calefactores y empleo de gravillas, no consiguen evitar los problemas de putrefacción del suelo una vez que han pasado unos cuantos meses.

Sin raíces de plantas sanas = el sustrato se hace anaeróbico (carente de oxígeno) = los hongos y micro fauna no prosperan = se genera putrefacción.
Con raíces de plantas sanas = sustrato aireado = hongos y microfauna en plena actividad = salud del ecosistema.




Para proteger a la vida microbiana y para reforzarla cuidaremos especialmente de la elaboración del sustrato, que es el lugar donde habitan la mayor parte de la micro fauna.También evitaremos, sin ninguna excepción, cualquier tratamiento en el acuario que la ponga en peligro: alguicidas, antibióticos y medicamentos que alteran los procesos simbióticos microbio-planta. Si necesitamos hacer algún tratamiento siempre lo haremos en un pequeño acuario a parte y nunca en el acuario principal.



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Fuente nandi
imagen tomada de internet 



los peces no piensan saven frases que inquientan

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